JUAN ROBLES Y LA ESPERANZA QUE VENCIÓ AL MIEDO
Juan Robles había sido un hombre fuerte durante toda su vida. Trabajador, responsable y de carácter firme. Pero los años habían pasado y ahora, sentado en su viejo sillón, comenzaba a sentir el peso de la edad. Un día se llevó la mano al pecho después de sentir una molestia y suspiró preocupado. —Creo que algo malo me está pasando —dijo con voz temerosa. Su esposa, Elena, lo miró con ternura. —Juan, no pienses siempre lo peor. Tienes que ir al médico. Pero en los últimos meses cualquier dolor, cualquier cansancio o cualquier malestar se convertía para él en una señal de alarma. Lo que más le preocupaba era un problema en la próstata. Después de algunos exámenes, el médico fue claro: —Don Juan, su caso requiere una operación. No debe seguir postergándolo. Aquella noticia lo dejó preocupado. Al llegar a casa, caminaba de un lado a otro sin saber qué hacer. —¡No quiero operarme, Elena! —decía angustiado—. ¿Y si entro al quirófano y no salgo? ¡Me van a matar! Su esposa se acercaba y ...