La semana Santa se ha constituido en un evento de fiesta, diversión y trago para muchos, y para otros, es una semana de reflexión acerca de la vida y muerte de nuestro Salvador. Uno puede ver calles abarrotadas de personas que cargan alguna imagen de una virgen, o un Cristo crucificado metido en una urna, echado como si estuviera descansando; otros montan un teatro con artistas y escenifican la Pasión de Jesús, lo hacen con la finalidad de difundir la fe; y otros, con motivaciones menos santas, para poder llevarse algunos centavos al bolsillo. Bien, sea como fuere, la semana santa se nos presenta como un abanico de posibilidades para difundir la fe, pero son pocos los que verdaderamente le dan el sentido auténtico que tiene: recordar el significado de la muerte expiatoria de Cristo. Yo me encontraba un poco cansado porque había sido para mí estos dos últimos meses de intenso trabajo y estudio, incluso no tuve el tiempo suficiente para poder asistir a la iglesia, así que decidí...
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